Aunque no se trata de una única exposición, el mito de Sisi se desarrolla a través de salas llenas de objetos personales que desdibujan la línea entre la Elisabeth real y la leyenda en que se convirtió. Retratos de Franz Xaver Winterhalter y recuerdos de los primeros admiradores muestran cómo su imagen se transformó en un mito perdurable.













